prensa oficialista de la tiranía que no nos cabe dudas que el irreflexivo está detrás de todo esto.Por Pepe Beltrán desde la Villa del Undoso.
prensa oficialista de la tiranía que no nos cabe dudas que el irreflexivo está detrás de todo esto.Quiero que sepas que la gente de doble cara no es bien mirada por ninguno de los dos bandos.
Los desconocedores del american way of life no saben que en ese país existe el verdadero voluntario que abandona su comodidad y riqueza para irse por todos los continentes como verdadero misionero del magisterio, existen infinidad de Misiones de este tipo, pero además desconoce que allí existe la Escuela Pública (gratis) y la Privada (pagada), al igual que la salud, algo que ya aquí estamos imitando pues a veces prefiero pagar a un médico clandestino privado que meterme en el “9 de abril” gratis. Pero no estoy para defender al imperio, solo para criticar lo mal hecho en mi tierra y exaltar lo bueno, si lo huviera; lo que pasa es que siempre que tenemos problemas lo comparamos con otro peor de afuera, mala costumbre.
Un ejemplo que describe a todos:
EL MEDICO
El médico sagüero Waldo García Ferrera se encontraba en una misión médica cubana en Mazatlán Méjico cuando decidió desertar en noviembre de 2007 para así escapar del infierno Castrista que dirige como fichas de robots a sus profesionales por todo el tercer mundo tratando de dar la imagen de “potencia”. De más estar decir que escaparse de estos contingentes médicos, deportivos o educativos, constituye la ofensa más grave que pueda hacérsele al gobierno cubano el cual trata de demostrar que “todos sus brigadistas aman a la revolución y son fieles voluntarios incapaces de la traición”. La asociación denominada “Barrio Afuera” ha sido creada en Estados Unidos por un grupo de medicos cubanos desertores para ayudar al enorme volumen de médicos que cada día se fuga de “Barrio Adentro” y que desconocen cuales son los pasos a dar para no ser recapturados por “sus dueños”que los devolverían sin compasión al gran corral en la Isla. Nos enteramos por otra vía, no por nuestra prensa.
EL PELOTERO
En agosto de 1996 la dirección del equipo de beisbol juvenil de Cuba marchaba a los Estados Unidos muy confiados en los ideales y condiciones revolucionarias de todos y cada uno de sus jóvenes peloteros que viajaban al corazón del monstruo imperialista. Pero la nota la dió el sagüerito receptor del equipo Yalian Serrano Castro que con solo 16 años, ¡pero unas leyes de apanga! se le escapó a los gorilas de la Seguridad del Estado y declaró a los periódicos norteamericanos que desde que tenía 10 años quería ser libre y por tanto pedía asilo político. El jóven sagüero les rompió el estudiado cerco material e ideológico y por tanto les echa a perder todo un año de adoctrinamientos, presiones y planes de retención de “ganado humano”. La prensa de Sagua, bien gracias...
EL AVION
Más confiable que un aviador no hay un militante en toda Sagua y “muy difícil que uno de ellos se nos escape”-pensaba el gobierno local de la Villa del Undoso-, hasta que en el año 2005 se le fue una avioneta de Resulta. Estas avioneticas amarillas de fumigación todo el mundo las conoce en Sagua la Grande pues al pasar por el antiguo aeropuerto robado por la revolución a los Hermanos Yánez (ubicado en la carretera a Resulta), las veíamos haciendo sus maniobras de regadío y fumigación de los campos sagüeros por decenas en los años 60 y contadas con una mano en el siglo XXI. Pero esta que narramos se convirtió en una avioneta de pasaje, en una "Avioneta Libre" cuando en ella escaparon hacia la libertad en el año 2005 un grupo de valientes sagüeros que prefirieron arriesgarlo todo antes de seguir viviendo bajo la bota de la tiranía castrista. Se posó sobre el aeropuerto de Cayo Maratón en la Florida tras una fuga de película, y como Castro se la había robado a los Yánez, Estados Unidos no se la devolvió al ladrón. La prensa de Sagua…se enteró hoy.
Amigo, yo se que lo que dices con una cara la otra no se entera, mala costumbre. Te ganastes el acceso a Internet.
Próxino estreno: “SE EXILIA VALDEZ”.
Desde Sagua la Grande, Pepe Beltrán